viernes, 11 de abril de 2014

CFPM01-14 (3) -M2U3 - Reflexión - La profesora que me gustaría ser


La profesora que me gustaría ser:

En un futuro, me gustaría llegar a ser una excelente facilitadora, no obstante, tengo claro que el camino que tengo que recorrer para llegar hasta ahí es muy largo. Tengo la impresión de que durante los primeros años, el profesor de lenguas extranjeras empieza poco a poco cogiendo soltura en clase, aprende a alejarse de los contenidos marcados por los libros de texto y aprende a improvisar.

Mi idea de una gran facilitador es la de un profesor cercano, humilde, amable, alguien que hace que los alumnos se sientan a gusto en su clase, alguien que imparta una clase a la que éstos quieran volver, y al que recuerden como alguien importante en su proceso de aprendizaje de lenguas extranjeras.

La definición que se hace en la Versión imprimible del Módulo 2, me parece muy acertada y completa: “el profesor tiene que ser capaz, sobre todo, de crear las condiciones óptimas para que los alumnos aprendan. Eso se consigue, conociéndolos, llevando al aula tareas adecuadas a sus intereses, motivándolos, observando e investigando sobre el desarrollo de la clase, planificando, pero improvisando cuando sea necesario y evaluando constantemente el proceso. Su papel se refleja en la organización de clase, los contenidos, la planificación, los procedimientos de evaluación, etc.”

Durante mi experiencia como aprendiente de lenguas sí he visto la evolución de mis profesores, no en la misma persona, porque evidentemente el tiempo que he compartido con cada uno de ellos ha sido breve, pero si lo he visto a lo largo de los años en distintos profesores. Las dos profesoras de lenguas extranjeras que más me han marcado y a las que recuerdo con más cariño han sido mis profesoras de griego, las dos eran cercanas, pacientes, humildes, tenían mucho sentido del humor, hacían un tratamiento del error de manera que nos enseñaban a valorarlo como un elemento necesario del aprendizaje, los contenidos que traían a clase eran interesantes, fomentaban la participación y la diversidad de los alumnos, la verdad es que las recordaré siempre con mucho cariño y respeto.

Asimismo, me gustaría destacar que para ser un gran profesor, igual que para ser una gran profesional en cualquier área de la vida, hay que tener una formación continua. Es necesario no perder nunca las ganas de aprender, las ganas de conocer; mantener viva la curiosidad y cuestionarse todo, incluso aquello que se da por sentado, nos hace ser seres humanos en continuo crecimiento ético, moral e intelectual.

1 comentario:

  1. Patricia, estoy segura de que vas a ser esa profesora facilitadora, creadora de ocasiones de aprendizaje que es capaz de motivar y fomentar el desarrollo de la autonomía en sus alumnos.

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