Quiero ser profesora de español
para extranjeros porque me encantan los idiomas, compartir conocimientos, el
contacto con los alumnos, las posibilidades que te brinda de conocer gente y
culturas diferentes, etc. Encuentro que enseñar tiene que ser una experiencia
muy gratificante (yo apenas tengo experiencia), ya que estás ofreciéndole a tus
alumnos algo muy valioso, que no es más que una herramienta para poder
disfrutar del mundo desde otra perspectiva.
Supongo que mis puntos fuertes
son que soy una persona muy extrovertida, y que he estudiado varios idiomas y
he vivido en bastantes países diferentes, puedo identificarme fácilmente con
los alumnos y además puedo echar mano de los idiomas que hablo para ayudarles a
aprender mejor.
Cuando termine este curso, tengo
pensado irme a Alemania a aprender alemán, o quizás a otro país. Quiero probar
suerte en el mundo de la educación de lenguas extranjeras, puedo suponer que
los comienzos serán difíciles, pero bueno, soy joven y no tengo ni hipoteca ni descendientes
jajajaja. Tengo mucha ilusión y ganas de ver como es una clase en vivo y en
directo. Mi objetivo es poder dedicarme a la enseñanza del español como lengua
extrajera y vivir dignamente de ello.
En cuanto a las actividades que ya hemos hecho, en la que tengo más dudas es en la que tenemos que elegir qué tipo de evaluación nos parece mejor. Yo he contestado que la evaluación formativa, aunque supongo que la mejor opción quizás sería una combinación de todas ellas. Este tipo de evaluación me gusta porque permite que los alumnos reflexionen sobre lo que aprenden y por qué, la evaluación es continua y ayuda a identificar los problemas. No obstante, parece que para que sea realmente efectiva, el número de alumnos no tiene que ser muy alto y eso no siempre es posible.
Estoy muy ilusionada con el curso y tengo muchas ganas de aprender cómo
llegar a ser una buena profesora de lengua extranjera.
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